07/11/09

A la piston

Fuimos al dispensario y nos clavaron. vos sos Sara Gallardo, yo Alicia Lidel porque nos conviene y nos enarbola el lirismo y como estamos juntas, el fracaso es una invitación al tiempo libre y así nunca se pierde, como en los pesebres. Decimos como 10 proverbios, no se llaman así, son frases? Lo que natura no da no mama. Mas sabe el diablo por viejo - y saltamos en el colectivo y que no das mas decís con tu optimismo de siempre- que por sabio. Me lees la hoja que te dio la monja del colegio donde trabajas, con los problemas familiares de tus alumnas conflictivas, esto es chusmerio barato boluda! Odiamos a la preceptora. Nos clavan todas las mujeres, ya no quieren contar nada, es que hace mucho calor, pero vemos tele en la sala de espera, una novela brasilera que de tan mala parece venezolana, llegamos a la conclusión de todos los meses, no envidiamos a los negros por la onda o la pinchila o el mar, los envidiamos por otra cosa, algo que todavía no se nos revelo. Las novelas no me gustaban antes de conocerte ahora tampoco, pero las respeto en cierto sentido, como a la religión o a la música esa pedorra que te gusta porque toda una mujer tiene que pasar por ese huequito de canción. El c2 pasa rápido. Hasta gritamos en bajada que para que suene bonito no necesitamos piano! Nos gusta ese tipo, nos pone contentas de concha porque canta la papa como es. Gritamos eso con la estatua monumental de Sarmiento de fondo, una cuadra antes me preguntas donde estamos, como todos los miércoles. Te agarro la cara en dirección a Faustino y te digo: a dos cuadras de mi casa culiada, ESA puede ser una buena referencia, son detalles que me alegran. Bricollage, esa palabra te gusta, alumno no, alumno significa sin luz. Y tomamos mates y me lees un cuento y yo te escucho y no te escucho porque se que lo importante es dejarte emocionar, también se que te emocionas hablando con vos misma, pero me necesitas ahi y es un circulo perfecto. Nos probamos mis tacos violetas. Demasiado zanco para nuestra existencia. Y nos vamos a hacer la obra de las siete de la tarde, caminamos, me decís que no te gusta comer la naranja con huequito, yo me rió por la finura y hago un círculo perfecto. Un colombiano piropea -como me gustaría ser esa fruta! No sos boludo! respondo, después me siento una idiota, me queda resonando lo bonito de su acento. Mas adelante le grito a tu novio por el tubo del teléfono que Feliz Ultimo Día! quise decir feliz último no cumpleaños, hasta pasado mañana. Vos sabes. El ruido de los autos es un infierno. Susurro estamos en Kosovo, vos lo gritas, gritas KOSOVO! estamos en Kosovo! En la esquina, los mapas tirados y la tragedia, mapas enormes de todos los colores. ¿Cuántos niños habrán mirado esto? Es una señal. Tratamos de verlas cuando podemos sino no hay antesala del milagro. .-Vas a dejar Europa?? - Me llevo el mundo entero y Latinoamérica, el corazón me late fuerte, hay algo de magia y orgasmo en la basura. Después me pisas el talón y se rompe el cuero viejo de la sandalia. Cruzo la calle chancleteando. Me acuerdo de todo con una precisión desconocida. La Vélez Sarfield es larga y ancha como debe ser el Nilo y vos y yo somos bien boludas. La moto me lleva puesta, yo la veo venir. Después la nada. Un sonido sostenido, un Biiiii en la cabeza. Se que no me tengo que mover, lo se por la tele. Te busco, escucho tu voz y eso me deja tranquila. Solo veo un edificio al frente y un pedacito de la escuela Roque Saenz Peña. Los mapas eran de esa escuela, acabo de darme cuenta. Yo soy paramédico! Llámalo a mi papá. No me sale la voz, entonces lo pienso. El ruido de los autos es insoportable. El calor del asfalto. No puedo mover los pies. La gente baila encima de mí en círculos. Soy paramédico! La cámara lenta es cada vez mas patinosa, como si me hubiera fumado 5 porros y me hubieran pegado mal. Podes mover la cadera? Te duele la cabeza? No te duermas! Escucho tu voz. Pienso que le pido perdón al motociclista que tiene cara de muerto asustado. Le pido perdón, en silencio. La escafandra y la mariposa, esa película es extraña. Toda la confianza puesta en el ojo. Vos te acercas y me susurras - yo te vi caer, caíste como una bailarina Elisa. Yo te vi caer. No te va a pasar nada. Me secas las lágrimas. La voz desaparece. Los mapas. Vos me das besos en la frente. Hasta nos reímos, yo pienso la risa vos la gritas, como en Kosovo. Después ese cuello duro que te ponen para no degollarte como un pollo, el techo de la ambulancia. La médica me habla. Como te llamas? Como es tu teléfono? Tu DNI? Y vos contestas. No te duermas Elisa. Pincho toco pincho toco pincho toco, paso la prueba del pincho, eso significa que siento todo mi cuerpo, es un alivio que supera la situación, no lo entenderían, lo siento todo. Soy una sobreviviente de Malvinas, me decís después. Y es justo ahí que me doy cuenta. Justo ahí. Sos mi amiga del culo, la mas minoritaria de todas, con la que canto a espaldas de Domingo Faustino y paseo en la ambulancia que tiene la sirena funcionando y no miente.